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jueves, 21 de junio de 2012

¿Salvar la cara o salvar el planeta?


EFE/Rémi Parmentier.  
Hubo un desencanto general la noche pasada, cuando la presidencia brasileña de la Cumbre de la Tierra Río+20 hizo presión sobre las delegaciones para que, aceptasen una versión considerablemente descafeinada del proyecto de declaración que los Jefes de Estado y de Gobierno considerarán mañana.Y fue chocante la manera en la cual el Ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, dio el martillazo al principio del plenario esta mañana para señalar que el texto había sido adoptado, sin dar ningún tiempo a las delegaciones para reaccionar y tomar la palabra.

El grupo de los países africanos reclamó durante el plenario que el texto fuese modificado para incluir el cambio de nombre del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para que pase a ser la Organización Mundial del Medio Ambiente de la ONU. Pero Patriota los ninguneó totalmente.

Sin embargo, he oído que la Ministra de Comunicación brasileña ha reconocido públicamente esta tarde que los Jefes de Estado y de Gobierno podían introducir enmiendas al texto mañana. Y acabo de volver de la rueda de prensa de la delegación de los Estados Unidos, dónde Todd Stern, el Enviado Especial para Cambio Climático de EEUU, también ha reconocido que era posible, que es posible, añadiendo por supuesto que él no lo esperaba y que él piensa que – como sabemos – la Presidencia brasileña hará todo lo que está a su alcance para evitarlo.

Nuestra esperanza ha sido que los Jefes de Estado y de Gobierno viniesen a Río para salvar el Planeta, no salvar la cara. Técnicamente es posible todavía. Pero, ¿tienen voluntad política? 

Rémi Parmentier

lunes, 18 de junio de 2012

Leonardo Boff califica de "materialista y miserable" el texto de la negociación de Rio+20


El septuagenario escritor, teólogo y ecologista brasileño Leonardo Boff  ha arremetido duramente en la inauguración de la Cumbre de los Pueblos contra la economía verde que se postula en el Borrador Cero de la negociación de Río+20 al que ha tildado de “materialista y miserable” acusándole de dar la espalda a la espiritualidad. La Alianza “¿Economía verde? ¡Futuro imposible!” ha asistido al acto, el dia de la inauguración de la Cumbre de los Pueblos en Rio de Janeiro (Brasil).

En un acto de apoyo a la Carta de la Tierra, el conocido y polémico escritor, ganador hace una década del premio Right Livelihood Award (conocido como el Nóbel alternativo), ha criticado duramente la Conferencia de Río+20 que comienza en unos días en Brasil, por considerar que va por mal camino para solucionar “el momento crítico de la historia en que nos encontramos donde debemos elegir entre hacer una alianza global para cuidar la Tierra o aceptar nuestra destrucción”.

Según Boff, la no asistencia de los líderes mundiales más destacados como Obama, Cameron o Merkel, habla muy poco en favor de su preparación para afrontar los retos a los que se enfrenta el Planeta, ya que “están más preocupados por salvar los bancos y las finanzas que por cuidar la Madre Tierra” y su cortedad de miras no les permite tomar conciencia de la dimensión de la crisis global en que nos encontramos.

En un encendido canto a la espiritualidad, Boff ha criticado a los gobernantes por dar la espalda a esta “ventaja evolutiva” de la especie humana, y les ha acusado de haberse quedado anclados en una visión mercantilista de la Tierra propia del siglo XVI como mero almacén de recursos, y de no haber aprendido nada de visiones posteriores que nos muestran “una Madre Tierra que produce, mantiene y reproduce la vida”.

La exclusión de la espiritualidad de las conversaciones de Río+20 muestran que “El futuro que queremos” (título oficial del borrador de negociación), es en realidad, el futuro al que nos llevan: el abismo y lo que ha denominado “geocidio”, esto es, la muerte del planeta. Para Boff es inconcebible que se hayan descartado la versiones anteriores del texto que hacían mención a la Carta de la Tierra, documento que considera uno de los más bellos del siglo XXI, iluminador del tipo de humanidad que necesitamos.

Para Boff la validez de esta Carta, cuyo proceso de construcción comenzó en Río 92 aunque no se lanzó hasta una década después, es la de guiarnos en esta crisis global para avanzar hacia la reconciliación con la Madre Tierra, pero para ello “el sistema capitalista tendría que aceptar que un proyecto infinito no es soportable en un planeta finito, y la Tierra se está resquebrajando porque ya no aguanta más”. Lejos de esto los líderes mundiales, ha criticado Boff, se dedicarán estos dias en Rio+20 a colocar precio a cosas que tienen valores inconmensurables como el agua, los suelos, los nutrientes, ...y a incluir todos los bienes comunes en un proceso criminal de mercantilización de la naturaleza. Todas las cosas que tienen que ver con la vida, ha dicho, no pueden ir a parar al mercado, porque la vida es sagrada. “Rio+20 es una blasfemia a la Madre Tierra” ha concluido el escritor.

Leonardo Boff ha pronunciado este discurso en el primer dia de la “Cumbre de los Pueblos por la Jusiticia Social y Ambiental”, que se celebra desde ayer 15 de junio hasta el dia 23 en la capital brasileña, de forma paralela a la Conferencia oficial de Naciones Unidas. La alianza “¿Economía Verde? ¡Futuro imposible!” se encuentra en Río de Janeiro para visibilizar la oposición en el Estado español a esta nueva forma de capitalismo y tejer redes con numerosos movimientos sociales que creen que es posible una nueva forma de vida en el planeta.

Más información:
http://alianzaeconomiaverdefuturoimposible.blogspot.com.es/

miércoles, 13 de junio de 2012

"No se puede impulsar la economía verde y seguir ayudando a la gris"

Entrevista sobre Río+20 a Rémi Parmentier, director de Varda Group y especialista en negociaciones internacionales sobre medio ambiente. “Es increíble que todavía estemos dando a través de nuestros gobiernos millones y millones de recursos a las industrias que son parte del problema y que hayamos reducido las ayudas a los sectores que son parte de la solución”, comenta este histórico del movimiento ecologista, que ha participado en todo el proceso de negociación en Nueva York para la preparación de esta Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible.

Leer la entrevista completa en Conama10

martes, 12 de junio de 2012

Río + 20; por Martin Khor

Existen temores de que la conferencia podría no reafirmar por completo los compromisos políticos formulados hace dos décadas.  Martin Khor, http://www.southcentre.org/


Cuando faltan pocos días para el inicio de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro, hay inquietantes señales de que los países desarrollados quieren desconocer los compromisos sobre ayuda a las naciones en desarrollo que asumieron en la Cumbre de la Tierra, de 1992. También existen temores de que la conferencia, también conocida como Río+20, podría no reafirmar por completo los compromisos políticos formulados hace dos décadas.

Durante la reunión preparatoria de la conferencia, que finalizó el 2 de este mes en Nueva York, se lograron algunos progresos en la elaboración de la declaración de Río+20.

Pero hubo acuerdo en sólo 70 párráfos de un total de 329, lo que traslada a los negociadores una tarea abrumadora para llegar a un consenso sobre el texto que deberá ser presentado a los líderes políticos cuando se reúnan en Río de Janeiro entre el 20 y el 22 de este mes.

La Cumbre Río+20 enfrentará los mismos problemas derivados de la divergencia Norte-Sur surgidos en las recientes negociaciones en la Organización Mundial del Comercio, en la Convención sobre el Cambio Climático y en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

Las diferencias son evidentes en las nuevas cuestiones que debatirá Río+20: el concepto de economía verde, y, en relación al desarrollo sostenible, cómo definir sus objetivos y el nuevo marco institucional para las futuras actividades. Pero más preocupante aún es el intento de los países desarrollados de diluir los principios acordados en Río hace 20 años y de dar marcha atrás en los compromisos de ayuda a las naciones en desarrollo.

Está claro que la división Norte-Sur no es sólo sobre cuestiones específicas, sino también acerca de conceptos fundamentales de la cooperación internacional, particularmente el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas (RCPD), y los compromisos sobre transferencia de tecnología y asistencia financiera. El RCPD es uno de los principios de Río, adoptados en 1992. Se acordó allí que todos los países tienen una responsabilidad común en la protección del ambiente, pero también responsabilidades diferenciadas, puesto que los países ricos deberían jugar el papel de líderes en la concreción de acciones ambientales debido a sus mayores responsabilidades en la crisis ecológica y a sus superiores recursos económicos.

Este principio básico, que los países en desarrollo consideran muy importante, está bajo ataque. En las negociaciones preparatorias, EE UU dejó en claro que no acepta referencias al RCPD. Casi todos los países desarrollados arguyen que ningún principio de Río debería ser resaltado en la declaración y que sería suficiente una referencia general al conjunto de principios de Río.

Ello causa gran inquietud a los países en desarrollo agrupados en el Grupo de los 77 (G-77) y a China. Para ellos, es muy importante una neta reafirmación del principio RCPD en particular y de los principios de Río en general. De otro modo, Río+20 se alejaría de lo acordado en la Cumbre de la Tierra original.

También preocupa el abandono por parte de los países desarrollados de los acuerdos sobre transferencia tecnología a las naciones en desarrollo. En la sesión dedicada a este tema, Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Australia se opusieron a que en la declaración se utilice el título «Desarrollo y transferencia de tecnología». Esos países desarrollados quieren sustituir las palabras «transferencia de tecnología» por transferencia voluntaria en términos y condiciones mutuamente acordados.

Se trataría de un retroceso en los acuerdos de las cumbres de 1992 en Río y de 2002 en Johannesburgo sobre transferencia de tecnología a las naciones en desarrollo «con concesiones y en condiciones preferenciales» o en «justas y más favorables condiciones». Los principales países desarrollados también quieren eliminar los párrafos que exigen un tratamiento equilibrado en relación a los derechos de propiedad intelectual. Los copresidentes propusieron el examen del impacto de las patentes en el acceso a la tecnología por parte de los países en desarrollo, pero la propuesta fue rechazada por casi todas las naciones desarrolladas. En la cuestión financiera, los países desarrollados están resistiendo la renovación del tradicional compromiso de proporcionar fondos nuevos y adicionales. El documento preparatorio también instaba a los países desarrollados a hacer esfuerzos adicionales para alcanzar la meta de otorgar fondos para la asistencia, equivalentes a 0,7% de su producto interno bruto, que fue incluido en el plan de acción original de Río. Pero Canadá y Estados Unidos quieren eliminar esa meta con la que dicen no haber estado nunca de acuerdo.

China y el G-77, que hoy tiene 132 estados miembros, propusieron que los países desarrollados concedan recursos adicionales a los ya acordados por 30.000 millones de dólares anuales entre 2013 y 2017, y por 100.000 millones de dólares desde 2018 en adelante, y que se cree un fondo para el desarrollo sostenible. Pero la mayoría de las naciones desarrolladas objetó esa propuesta. Al reanudarse las negociaciones en Río el 13 de  este mes, es de esperar que haya un cambio de posición de las naciones desarrolladas en estas cuestiones. Ello es necesario para permitir progresos rápidos en otros temas y asegurar un resultado exitoso de Río+20.
Martin Khor
Director ejecutivo del South Center, organización intergubernamental de los países en desarrollo, con sede en Ginebra